Quien haya oído hablar del préstamo participativo estará, seguramente, pensando en la Caixa o la CAN, ENISA, las tres principales entidades que han utilizado este medio para invertir en empresas. Si pensamos en deuda preferente, podemos estar pensando en Nueva Rumasa, que la ha hecho “famosa” últimamente. Ambos son fantásticos instrumentos para que un inversor tome participación en una empresa de nueva creación sin necesidad de complicarse con valoraciones, tediosas negociaciones e interminables y costosos acuerdos de socios.
¿Qué aporta el préstamo participativo a una operación? ¡¡Todo ventajas!!
Partiendo de los básicos, un préstamo participativo es un acuerdo entre las partes por el cual el prestamista o prestamistas, aportan financiación a un proyecto/empresa a modo de deuda. Esta deuda podrá ser convertible a capital según acordado por socios y prestamistas en función de una serie de hitos que ellos mismos marquen y a una valoración que ellos mismos hayan convenido.
Suele ser muy común, cuando vayan a realizarse ampliaciones de capital posteriores, convertir el préstamo (más intereses devengados) en capital a la valoración de la próxima ronda de financiación de capital y con un descuento por haber entrado en un momento de mayor riesgo.
De esta manera se solucionan algunos de los grandes problemas que hay en la negociación de la financiación de capital. Primero, al ser deuda, no es necesario negociar ni discutir una valoración, con lo que no hay proyectos caros. Segundo, el equipo fundador de un proyecto en etapa semilla no pierde de un plumazo un porcentaje alto de su participación, con lo cual las siguientes rondas siguen siendo atractivas para inversores. Tercero, se agiliza mucho el proceso de financiación inicial, y por último, la liquidez de los primeros
inversores es mayor ya que pueden optar por convertir o no la deuda (es decir, que se la devuelvan con los intereses).
En un país como España, donde tenemos los principales bancos del mundo, con una cultura de inversión muy arraigada, estamos tan acostumbrados a invertir en acciones del IBEX que cuando se habla de inversión solamente pensamos en títulos y acciones de sociedades, no en préstamos. Si logramos cambiar el chip, nos facilitaremos mucho la vida como inversores y emprendedores.










Felicidades por la web.
El problema para el inversor (y el proyecto) es que el préstamo no cuenta como capital acumulable para conseguir una serie de ayudas públicas.