En los últimos meses, hemos visto crecer en los medios de comunicación el ruido de los tambores que anuncian el próximo pinchazo de una nueva burbuja surgida en el ámbito de las nuevas tecnologías y, más concretamente, de los medios y redes sociales. ¿Hay motivo para inquietarse o se está haciendo una interpretación errónea de los datos del mercado?
Si nos limitamos a interpretar cualquier alza de la inversión en proyectos del ámbito de internet como movimientos eufóricos motivados por la especulación, entonces deberíamos confirmar que, en efecto, hay una burbuja a punto de estallar. Sólo en el primer trimestre del año, según Thomson Reuters, los fondos de venture capital de Estados Unidos lograron reunir más de 7.000 millones de dólares para start-ups, lo que representa un incremento del 76% frente al mismo periodo de 2010.
El mundo de los medios sociales está siendo el gran dinamizador del dinero que fluye en estos momentos para impulsar nuevos proyectos empresariales. Sequoia Capital o Bessemer Partners son dos de los 36 fondos que mayores cantidades de dinero han logrado reunir en este arranque de año, en el que los nombres de empresas como Facebook, Twitter, Google, Groupon o Zynga se han consolidado como los nuevos referentes de este mercado 2.0.
Sin embargo, ¿realmente se dan las mismas circunstancias que hace algo más de una década, cuando comenzaron a hundirse los valores de las empresas tecnológicas arrastrando consigo a todo el mercado? Sin duda, no.
Si bien los 75.000 millones de dólares en los que se ha valorado Facebook y los 7.000 millones con los que se ha tasado a Twitter están todavía muy por encima de sus beneficios, en estos casos hablamos de ejemplos muy singulares que en absoluto se han generalizado. De hecho, a diferencia de lo que sucedió diez años atrás, la gran mayoría de las nuevas start-ups tecnológicas tienen un modelo de negocio muy bien definido, con ingresos claros. ¿Habría comprado Amazon a BuyVIP si esta empresa sólo hubiera sido un plan de negocio en una presentación y una extensa lista de gastos para extenderse por Europa? ¿Acaso Groupon no ha generado un nuevo sector con altos índices de rentabilidad en el que, además, han surgido numerosas empresas a nivel local que están demostrando su capacidad para ofrecer valor añadido, competir y generar beneficios?
Por otra parte, como recordaban en Eleconomista.es, muchas de las empresas sobre las que planea la sombra de la sobrevaloración ni siquiera han salido a Bolsa, pese a lo que son rentables y cuentan con liquidez suficiente como para afrontar con garantías su futuro. Facebook, por ejemplo, no se ha lanzado al parquet, y es muy posible que no dé ese paso ni siquiera a medio plazo. Los movimientos, por lo tanto, se están dando con mucha más prudencia y sentido común de lo que algunos parecen pronosticar.
A principios de siglo, el desconocimiento entorno al mundo de los negocios en la Red y la ausencia de unas condiciones de mercado sólidas, tanto en lo que se refiere a infraestructuras como a número de usuarios, hicieron que la base sobre la que se asentaron numerosas empresas se tambaleara peligrosamente con los primeros movimientos especuladores. Hoy, sin embargo, internet no es un nuevo espacio de negocios, sino un terreno en el que cualquier empresa debe competir para ganar o retener su cuota de mercado. Dudar de la fiabilidad o seriedad de una compañía por tener un perfil netamente digital, por lo tanto, debería dejar de tener sentido.








